Todos hemos escuchado sobre Descartes y su condena a los sentidos. Here’s the thing, yo no creo que nos engañen sino que su propósito es simplemente darnos insumos para experimentar el mundo. Existe consenso acerca de las imágenes que son parte del mundo: estamos de acuerdo en que el cielo es azul en la mañana de un día despejado y que hay nubarrones en invierno o en época lluviosa; sin embargo, no hay dos personas que vean el mismo cielo, no hay forma de ver lo que otros ven y viceversa. Incluso si vemos la misma escena al mismo tiempo, veremos algo distinto del otro por el simple hecho de que no nos vemos a nosotros mismos como parte de la escena mientras que nuestro cuerpo sí forma parte de la imagen que la otra persona observa.

La dirección de la investigación científica complementada con una rigurosa reflexión de su historia conceptual sugerida por Agre no es precisamente el enfoque mayoritariamente practicado. Su contribución científica es honda porque no pretendió llevar a cabo un análisis filosófico de la inteligencia artificial con tintes fenomenológicos, sino intervenir en la misma investigación cognitiva oponiéndose a una serie de presupuestos de raigambre filosófica que se daban por sentado.

El ascenso de las redes sociales como el topos par excellence de la opinión pública fue caracterizado por Umberto Eco como la invasión de los idiotas y de internet como el espacio donde es posible fiarse de cualquier historieta disparatada. Con todo, el idiotismo no es tan solo un asunto de los legos.